Escrito en Diciembre 2018
Me gustan cada una de las imperfecciones de mi familia, amo cada faccion de ella y la manera en la cual me parece única, me gusta observarlos y pensar en lo diferente que sería todo si uno solo hiciera falta.
Admiro la tenacidad y fuerza de mi abuelita, que a pesar de haber sufrido un derrame continua con ganas de hacer que cada minuto valga la pena, el amor incasable de mi abuelo hacia ella a pesar de las dificultades, la fé, la bondad y la firmeza de mis tías, la perseverancia de mi madre, la juventud de espíritu en mis tíos, las ganas de salir adelante de cada uno de sus miembros y la fuerte unión que sin importar las diferencias, siempre está presente.
Soy feliz con las incomodidas que me tocan pasar, las risas burlonas de unos, las críticas de otros, la manera en la cual todos nos acomodamos en un rincón para dormir juntos cuando llegan las vacaciones, adoro el elevado tono de voz que alcanzamos cuando estamos almorzando, estar al mediodía sentados y acalorados alrededor de la mesa, la mala costumbre de llamar al panadero cuando cae la tarde, y las mismas historias que jamás dejan de asombrarme.
Soy fan de las conversaciones que tenemos en familia, escuchar sus pasiones, creencias y opiniones totalmente diferente a pesar de practicamente haber crecido todos bajo el mismo techo. Valoro con todo mi ser esa arraigada costumbre de pasar las fiestas juntos, de ir a sentarme al sofá a escuchar como el tiempo no deja de avanzar, ver como los años pasan, los bebés se vuelven niños, los niños jóvenes y nosotros adultos; los padres comienzan a envejecer y los abuelos se comienzan a empequeñecer, y no puedo dejar de apreciar lo magnifico que es tenerlos acá.
Solo espero que la vida me permita disfrutarlos mucho tiempo más.