jueves, 25 de mayo de 2023

La chica del reflejo

 Hubo una chica triste y solitaria que siempre quiso estar rodeada de amigos para evitar sentir esa soledad. Desde pequeña se miraba al espejo y solía culpar a su reflejo: seguro es por mi feo cabello, por mis ojos o por mi cuerpo

Los años pasaron y los reproches aumentaron: es mi voz, es mi sensibilidad, es por mi forma de ser 

Y una noche mientras se miraba, el reflejo le respondió:

 -Si tanto me culpas, no preferirías que yo tomé tu lugar? Yo puedo ser lo que siempre has soñado

La chica asombrada se quedó pensativa.

El reflejo comentó: solo tienes que guardarte acá, dentro del espejo.

La chica tocó al reflejo e inmediatamente cambiaron lugares.

Los días fueron pasando y cada día que el reflejo iba a visitarla notaba como iba transformándose en aquello que siempre había querido ser, más alegre, más confiada, más despreocupada y divertida.

Pero conforme pasaban las semana y los meses la chica se sentía más sola, se sentía atrapada e iba notando que a su alrededor permanecía la oscuridad

Con el paso de los años la chica le suplicaba al reflejo regresarle su lugar, pero el reflejo nunca le respondió, ella notaba que incluso para el reflejo era agotador vivir en el mundo real, cada noche veía el reflejo demacrado y su mirada vacía, pero nunca le devolvió su lugar.

La chica se quedó atrapada y vio al reflejo deformarse, envejecer y en su último aliento, miró al espejo y pronunció: 

Viví tu vida como le lo pediste y de nada sirvió, hoy partiré y no hay nadie aquí para estar junto a ti

La chica atrapada en el reflejo cerró los ojos y en medio de la oscuridad fugaces recuerdos pasaron por su memoria y solo entonces pensó que quizás debió romper el espejo desde mucho tiempo atrás.

martes, 23 de mayo de 2023

Escuché tu llamado


El covid nos cambió la vida a todos porque nos obligó a estar en casa, quizás para algunos ha sido más fácil o quizás ha sido más difícil, pero me gustaría compartir mi experiencia personal.

Desde muy pequeña me considero una persona responsables y al ser madre joven, tuve que adquirir ciertas responsabilidades.

Antes de la cuarentena dedicaba mi vida a trabajar, estar con mi hijo, mantenerme ocupada y a salir.

A pesar de cumplir con mis responsabilidades, dedique mi tiempo libre a vivir de fiesta en fiesta y no me detenía a pensar.

La realidad es que cada vez que mi vida se detenía no podía evitar sentir un vacío y una soledad impresionante, así que me lo esforzaba porque nunca se detuviera 

Pero, ¿que creen? La pandemia y la cuarentena me obligaron a detenerme, me obligaron a mirarme, a conocerme y vivir aquellos sentimientos que había mantenido dentro de mi por años.

Caí en una crisis que es difícil de expresar con palabras y por un momento sentí que nunca encontraría la manera de salir de ese dolor.

Me sentí más sola que nunca.

Todo aquello que me rodeaba me parecía distante, familia, pareja, amigos, trabajo. Todo me parecía falso y sin sentido; y lo único que deseaba era alejarme de todo, pero no podía alejarme de aquello que me dolía más y eso era de mi misma, de los malos recuerdos, de las malas decisiones , de las veces que me devalúe como ser humano, como mujer. No podía alejarme de los abusos y de la soledad con la que había vivido cada uno esos momentos.

¿Cómo había podido cargar con eso durante más de 20 años? ¿Cómo pude ignorar mi propio dolor?

Pero he tenido que vivir mi dolor, he tenido que llorar noches enteras, he tenido que aceptar la realidad por dolorosa que fuera.

Y en medio de mi dolor, comencé a descubrir la realidad, empecé a ver qué era aquello que me hacía daño, empecé a descubrir que no estaba tan sola como pensaba, que tenía algunos amigos olvidados que siempre habían estado junto a mi, que deseaban verme bien.

Y que difícil ha Sido aceptar que ciertas cosas o acciones mías lo único que habían hecho era hundirme más, pero fue más difícil aún tomar la decisión de alejarme, de sacar de mi vida los comportamientos autodestructivos, pero había algo en mi que me decía que el momento había llegado.

Casualmente esta sensación comenzó a emerger en mi interior a partir de un suceso, que no me había atrevido a compartir y ese suceso fue mi confirmación en la iglesia católica.

Recuerdo que unos días antes me sentía totalmente destrozada y perdida, no sabía hacia donde dirigir mi dolor o mi futuro.

Esa noche escuché la misa a conciencia y cada palabra que escuchaba, sobre el perdón, sobre tener un nuevo comienzo, me dieron esperanzas y fe, en medio de la crisis, en medio de la pandemia, escuchar su llamado, fue un rayo esperanzador

El reflejo del espejo

 Hubo una chica triste y solitaria que siempre quiso estar rodeada de amigos para evitar sentir esa soledad. Desde pequeña se miraba al espejo y solía culpar a su reflejo: seguro es por mi feo cabello, por mis ojos o por mi cuerpo

Los años pasaron y los reproches aumentaron: es mi voz, es mi sensibilidad, es por mi forma de ser 

Y una noche mientras se miraba, el reflejo le respondió:

 -Si tanto me culpas, no preferirías que yo tomé tu lugar? Yo puedo ser lo que siempre has soñado

La chica asombrada se quedó pensativa.

El reflejo comentó: solo tienes que guardarte acá, dentro del espejo.

La chica tocó al reflejo e inmediatamente cambiaron lugares.

Los días fueron pasando y cada día que el reflejo iba a visitarla notaba como iba transformándose en aquello que siempre había querido ser, más delgada, con ojos diferentes, personalidad despreocupada y divertida.

Pero conforme pasaban las semana y los meses la chica se sentía más sola, se sentía atrapada e iba notando que a su alrededor permanecía la oscuridad

Con el paso de los años la chica le suplicaba al reflejo regresarle su lugar, pero el reflejo nunca le respondió, ella notaba que incluso para el reflejo era agotador vivir en el mundo real, cada noche veía el reflejo demacrado y su mirada vacía, pero nunca le devolvió su lugar.

La chica se quedó atrapada y vio al reflejo deformarse, envejecer y en su último aliento, miró al espejo y pronunció: 

Viví tu vida como le lo pediste y de nada sirvió, hoy partiré y no hay nadie aquí para estar junto a ti

La chica atrapada en el reflejo cerró los ojos y en medio de la oscuridad fugaces recuerdos pasaron por su memoria y solo entonces pensó que quizás debió romper el espejo desde mucho tiempo atrás.

La chica de las zapatillas azules

 Hubo una joven hermosa que no conocía el amor, aunque desde pequeña siempre lo soñó.

A pesar de su belleza parecía que nadie la notaba, así que cansada de su soledad, emprendió un largo viaje buscando a la hada del bosque que los ancianos contaban vivía junto al lago.

Después del cruzar por un camino difícil, la encontró y suplicando le pidió:

-Por favor, ayúdame a conocer el amor, quiero que un apuesto joven se fije en mi.

La hada le contestó:

-Todo hechizo requiere un precio

Y la joven aceptó.

El hada le entregó una tacones azules, le dijo que con ellos atraería al hombre que siempre soño, pero que si daba un solo paso sin ellos el efecto de amor desaparecería.

La joven tomo los zapatos y el hada una última advertencia le dió:

-Sera muy doloroso.

Pero a la joven le importó, volvió a su hogar triunfante y segura de que al fin conocería el amor, la espera y el difícil viaje habría valido la pena.

A la mañana siguiente se puso las zapatillas azules y a caminar salió, con cada paso sentía la presión en los pies, sentía sus dedos quebrarse, sentía las ampollas formarse, el ardor era totalmente insoportable pero no desistió y ese mismo día al hombre de sus sueños conoció .

Al llegar a su casa, los zapatos se quitó, sus pies sangraban, tenía heridas abiertas y el dolor era incomparable, al que nunca antes sintió.

Pero cada mañana volvía a ponerse las zapatillas azules y cada noche al llegar a su casa sentía su piel desprenderse junto con  ellas.

Pasaron días, meses y algunos años, sus pies estaban sumamente llagados y contrario a lo que pudiese creerse, nunca se acostumbro al dolor.

Una mañana estaba caminando a encontrarse con aquel mismo hombre, pero una anciana se acercó y le dijo

-Tus zapatos son muy lindos.

La mujer bajo la mirada y los observó, no pudo encontrar belleza en ellos debido a lo mucho que la lastiman.

-En serio cree que son lindo?

-Pues eso me parece, tu no lo crees así?

- Es que me lastiman demasiado

- Y por qué los usas?

-Fue muy difícil obtenerlos, llevarlos puestos me ha dado lo que siempre soñé, los necesito, además me he acostumbrado demasiado a ellos.

-Entonces, no extrañas sentir el césped, la arena o la tierra humeda después de la lluvia? Ha valido la pena el dolor?

La joven levanto la mirada y vio a su amado acercarse a lo lejos.

La anciana le dijo:

-Entonces te los dejarás?

Bajó la mirada y vio las bellas e hirientes zapatillas azules, podía sentir como le quemaban, le cortaban la piel, las ampollas ardían.

Miro a su alrededor, el parque, el césped, la fuente, su amado acercándose, la anciana mirándola y de pronto, actuó, en un arrebato se inclino, tomó las zapatillas y se las quitó, aún las llevaba en las manos pero al sentir la suavidad del césped entre sus pies, la calidez del suelo, al sentir que la presión y el dolor disminuyó, ella sonrió, arrojo las zapatillas y dió un paso, luego otro, cada vez más rápido, cada vez más veloz y fue tanto el placer de liberarse que ni siquiera notó que pasó a un lado del hombre que "amaba" y ni siquiera le importó.


¿Cuánto tiempo más llevarás esas zapatillas azules?


Arrepentimiento

 Diciembre 2020

No noté cuanto te amaba, hasta que te perdí.

Íbamos tan seguros caminando de la mano que nunca me detuve a preguntarme : a dónde voy? 

Íbamos tan rápido andando a través de los días que no me tomaba el tiempo de preguntarme: esto es lo que quiero yo?

Y entre la seguridad y la velocidad fui avanzando sin tener certeza del futuro y poco a poco la ansiedad, las dudas y el temor de mí se apoderaron.

Tuve que detener todo en seco, y la gente a mi alrededor solo se quedó murmurando, pero necesitaba detenerme, necesitaba tomar otro camino, necesitaba soltar y poder andar sin rumbo.

Cuando me encontré libre, sin rumbo, sin prisas y sin nada seguro, pensé: ¿a dónde voy? ¿Qué es lo que quiero?

Curiosamente, mientras más sola estaba, más libre me sentí, y menos te necesite, y mientras menos sentía necesitarte, más te extrañé.

‌Curiosamente, conforme más ignoraba los comentarios, los consejo y las opiniones de quienes me rodean, fui sacándote de mi mente y mientras menos me me encontraba pensándote más quise hablar yo de tí.

Curiosamente, cuando deje de mirarte tan bueno, recto y centrado, mientras más defectos encontré en nosotros, mayor fue mi deseo por intentarlo de nuevo.

Que ironía fue notar, que mientras más te apartaba, más firme era mi deseo secreto de quererte encontrar, mientras menos sentía que te necesitaba, mayor era mi deseo por a tu lado estar.

Me miré al espejo

 Escrito en noviembre 2020

Me miré al espejo, seguía siendo la misma pero algo en mi interior había cambiado, supe que ya no podría seguir viviendo como hasta ahora lo había hecho, no podría seguir ocultándome en mi ignorancia y pretextos, no podría ir por la vida cometiendo los mismos errores y torturandome por ellos.

Llevaba meses con los ojos bien abiertos, viendo lo peor y lo mejor de mí, pero esa mañana cuando me miré al espejo, supe que era yo quien decidía el reflejo que quería ver. 

El camino no sería fácil porque había cometido los más grandes errores y había herido injustamente a quien no lo merecía, pero había comenzado a  dar los primeros pasos y ya no pensaba dejar de caminar, porque aunque volviera a estar en la misma situación ahora sabía que actuaría diferente.

Pensando en el abuso

 05 de enero del 2021


Llevo días preguntándome ¿por qué no me he sentido bien? ¿por qué todo lo de mi alrededor me parece absurdo y distante? ¿por qué me siento hipócrita? ¿de nuevo me siento sola? ¿de nuevo siento que no hay nadie para escucharme? ¿Cuándo comencé a sentirme así? ¿por qué siento que toda la vida me sentido así? ¿por qué vienen a mi mente estos recuerdos llorando en el segundo piso de casa de mi abuela en la oscuridad mientras los demás estaban juntos abajo? ¿por qué vienen estos recuerdos en casa de mi tía donde todos dormían mientras yo leía y lloraba junto al librero? ¿por qué de pronto pienso que es por el abuso que viví de niña? ¿por qué de pronto me parece que esa es la causa de todo? ¿acaso me estoy justificando? ¿o es que realmente esa podría ser la causa? ¿podría ser la causa de sentirme sola? ¿de sentir que no soy suficiente? ¿de querer olvidar mi soledad en los vicios? ¿de permitir que me violentaran para no sentirme sola? ¿de generar apegos poco sanos? ¿de querer dejar de sentir? Porque si lo pienso un poco parece tener sentido, porque ahora veo toda la carga que tuve de pequeña, toda la carga que llevé sola de los 4 a los 9 años, y me parece tan injusto, porque siento que aún cargo con ello. De pronto me doy cuenta que llevo algunas semanas o quizás toda la vida queriendo hablar de ello sin poder expresarlo.

Además, esta la historia reciente, no puedo evitar pensar en los niños que ahora están expuestas, y quiero hablarlo con mi mamá, quiero hablarlo con el mundo entero, quiero hablarlo con mi tía, quiero que lo sepan mis primas, quiero que tengan los cuidados que deben y no por venganza, no para dar pena o que se compadezcan de mí, es solo que ya estoy cansada de que todos finjan que nada pasó, me niego a ser cómplice de lo que yo tuve que vivir, de pronto me siento muy cansada de cargar sola con esto.


Sobre Soul. ¿qué te haría un alma perdida?

 

Soul. ¿Qué te haría un alma perdida?

Pensar en esto, me pone nostálgica, porque nunca antes había querido profundizar en ello, pero después de unos días pensándolo, todo me parece tan claro.

. En la película nos muestran que aquello que nos hace perdernos, son hasta cierto punto obsesiones en nuestras emociones o pensamientos repetitivos.

Por lo tanto, lo que me haría e incluso me atrevo a decir que en determinado momento me ha hecho, un alma perdida es el sentimiento de estar sola. Únicamente de pensarlo o escribirlo, se me hace un nudo en la garganta, porque me doy cuenta que ante cada problema que he tenido, grande o pequeño, familiar, de pareja o de amistad, el pensamiento y sentimiento recurrente ha sido “estoy sola”, lo que me lleva sentir que no me quieren, que no soy suficiente, que soy demasiado sensible, que es mi culpa por ser como soy y que, para ser aceptada, debo ser de otra forma, como los demás son o desean que yo sea.

Y que difícil es que mi cabeza entienda que realmente nunca he estado tan sola como lo he pensado, que hay mucha gente que me quiere, que hay gente que apoya, que difícil me parece no cargar la culpa de todo lo que pasa….

Sobre Soul La chispa de mi vida

 4 enero del 2021

Casualmente he visto un video, en donde dicen, que aquello que podrías hacer, sin importar si te trae o no beneficios, aquello que puedes realizar sin cansancio, aquello que te causa una sensación de liberación o como dirían en Soul, “que te lleva a la zona”, aquello que te hace sentir en otro mundo, sin importarte el reconocimiento de la gente, aquello es “tu propósito”, pero creo que me quedo con el termino que usa “Jerry”, creo que es más “la chispa de tu vida”, si pienso en lo que me hace sentir de esa forma, diría que mi chispa es pensar y escribir.


Sobre Soul ¿Cuál es el proposito?

 

Recientemente vi esta película que me ha dejado reflexionando, y estoy segura de que a muchos les ha pasado lo mismo, y es que esta animación lleva tantos mensajes, que no sé si realmente pudiese escribir sobre todo lo que me transmite, porque me ha dejado una nostalgia, una tristeza, unas ganas impresionantes de vivir, que realmente no me basta mi limitado vocabulario para expresarlo, pero me limitaré a esta pregunta.

¿Cuál es mi porpósito?

            Para comenzar, me gustaría pensar un poco sobre lo que significa “tener un propósito”, porque ¿qué es realmente un propósito? Si buscamos en un diccionario o en internet, nos dicen que es la “determinación firme de hacer algo”, “un objetivo que se pretende alcanzar”, y creo que todos nos ponemos miles de propósitos, terminar la escuela, hacer ejercicio, aplicarnos con las tareas, aprender algo nuevo, hacer la maestría, dejar algún vicio, ser más amable, y muchísimas cosas más. La gran mayoría de las personas comienza el año con varios de estos, y con el paso de los días, semanas o meses la “determinación firme” se va evaporando, y aquellos que persisten, se vuelven ejemplos admirables, y que majestuoso es aquel ser que no lo logra, pero cada año se levanta nuevamente, renovado e inspirado. Y así, vivimos la vida, año con año, o mes con mes, planeándonos propósitos, renovándolos, buscando nuevos.

Ahora que, si pienso en el significa tan amplio que conlleva la pregunta ¿Cuál es mi propósito?, es decir, si pienso en ¿Cuál es el propósito de mi vida? me quedo sin palabra, porque tener un propósito de vida es algo tan hermoso y en ocasiones tan difícil, porque un propósito de vida es encontrarle el sentido a la vida misma, responderte a la pregunta de ¿para qué nací? y es que, pienso, que en nuestro interior todos tenemos esta necesidad de encontrar un significado y una finalidad a nuestra existencia.

Pero sucede que, muchos somos como 22, estamos o al menos, yo lo estoy, sin encontrarle un propósito especifico a la vida, porque en ocasiones, también quisiéramos “saltarnos la vida”, porque tenemos estas ideas de que “el mundo es feo, es cruel, es difícil” y estamos más preocupados por sobrevivir, que por encontrarle un significado a este mundo tan absurdo, lleno de gente endurecida por lo que les ha tocado vivir, pobreza, abusos, violencia, discriminación, vicios; estamos mas ocupados construyendo muros a nuestro alrededor para no resultar heridos o luchando por el pan de cada día, por lo tanto me atrevo a decir que aún no encuentro mi propósito, pero que al igual que Joe, y que 22, trataré de disfrutar cada día y espero que, algún día, aquellos que solo sobreviven, también se decidan a vivir.

A mi cuerpo

 

Lo mire y lo primero que quise fue reclamarle por no ser lo que debía, por no cumplir mis expectativas y por privarme de tantas cosas, de correr, de usar la ropa que me gustaría, de las veces que he sentido que me deja en vergüenza, por tener manchas, por tener un mayor peso, por las cicatrices, por los dolores extraños y por tantas cosas más

Pero mientras más lo miraba más notaba lo mucho que había resistido, las caídas de infancia a pesar de mi torpeza motriz, su resistencia al frío, su resistencia a los abusos, a los empujones, a los propios malos tratos, su manera de reponerse de la lesión, a las temporadas de pereza, su resistencia a la carga emocional que le dado, al poco respeto que en ocasiones le he tenido, al daño que le he hecho y a lo procrastinación a la que lo he sometido.

Mientras más lo miraba, más notaba lo mucho que me ha dado y lo no tan bueno que ha recibido.

Más notaba lo mucho que quería cuidarlo, lo bello que era y la inmensa fuerza y resistencia que me había brindado en mi recorrido.

Cada noche

 Escrito en el 2020

Cada noche te pienso, antes de dormir te recuerdo, recuerdo tu rostro, tus abrazos, recuerdo tu voz, tus palabras y tus labios.

Cada noche te pienso, al cerrar los ojos te siento a mi lado y sonrío por la fortuna que tengo puesto que eres un increíble ser humano.

Cada noche te pienso, porque soy muy estúpida y tengo que admitir que me he equivocado y vivo con demasiado miedo de hacerlo de nuevo y perderte por ello.

Cada noche te pienso, y en mi mente pasa la escena de cuando nos conocimos, como si fuese una película vieja, de esas en donde hacen que lo increíble suceda.

Cada noche te pienso, y me recuerdo que fuiste el primero que se tomó la molestia de conocerme , a pesar de mi forma de ser, te arriesgaste a amarme y cada uno de mis defectos, los aceptaste.

Cada noche te pienso, porque no quiero acostumbrarme, no quiero que este amor se vuelve desagradecido o engreído, o que sienta que ha perdido el camino.

Cada noche te pienso porque no quiero que este amor divague, dude o se cuestione.

Cada noche te pienso porque no quiero que esté amor se descuide y poco a poco un día sin darme cuenta, se apague.

Las llaves de mi vida

 Escrito en noviembre del 2020


No sé en qué momento dejé de ser dueña de mi propia vida, pero si pienso en el pasado, creo que jamás me ha pertenecido, he vivido entregando a una u otra persona las llaves de mis decisiones y de mis emociones y no puedo evitar preguntarme ¿por qué? ¿para qué? ¿qué he ganado? ¿acaso he ganado algo? 

Creo que lo que he intentado es protegerme, del rechazo, de las malas miradas, del que dirán, de la soledad que inevitablemente ha continuado en mi interior, entonces, ¿por qué seguirlas entregando? ¿por qué seguir con el temor de tomar las riendas de mi vida?
He entregado ese poder, que únicamente me debió pertenecer, se lo entregué a aquellos amores que quise que me amaran, sin darme cuenta que nunca podrían amarme sanamente porque no era dueña de mi misma, y cansada de entregarme a los amores, me entregué a las amistades, para que me aceptaran, para sentir que pertenezco a un lugar, para que me quisieran, porque en mi interior no podía evitar pensar que si no tenían ese poder sobre mí, me rechazarían, dejarían de quererme y nuevamente estaría sola, pero que sabia es la vida que, al llegar al punto en el que tengo todo aquello que pudiese soñar, me muestra que sigo sintiéndome sola, y que esas llaves que he repartido durante mi vida, no han servido de nada, porque sigo igual de sola, porque no me he mostrado realmente, porque no he sido capaz de tomar mis decisiones, porque no he podido darle prioridad a lo que verdaderamente quiero.
Entonces, ¿qué quiero? ¿qué busco? La respuesta es sencilla y a la vez compleja, quiero ser feliz, sentirme plena, tomar mis propias decisiones, hacer lo que realmente amo, decir que no cuando se que es algo que me hará daño, quiero poder alejarme de las personas que me han lastimado, poder perdonarlos, perdonarme, dejar de sentirme sola, compartir, amar, ayudar y aunque el proceso sea largo o complicado, estoy dispuesta a recuperar cada una de las llaves que he entregado, estoy dispuesta a emprender ese viaje, en donde podré finalmente encontrarme a mi misma.

Crisis egoísta y reflexión

 

Escrito el 31 de octubre del 2020

Anoche tuve una crisis, porque me enteré que él salió con mis amigos, ¿por qué caí en crisis?

Llevo varios días sintiendo que mis amigos se alejan de mí, y sé que quizás no han sido las mejores influencias, pero les tengo mucho cariño. Hace unos días le envié un mensaje a uno de ellos, al que considero que le tengo más afecto, le contaba que me he sentido mal porque me dijeron que quizás estoy repitiendo conductas y que me autosaboteo, por ejemplo con lo que pasó con él, porque es una buena persona y lo terminé, que me sentía confundida porque no me gusta sentir que lo herí, pero que siento que al permanecer con él, lo lastimaría más.

Sentí a mi amigo un poco cortante, me dijo que deje de ilusionar a las personas y luego dejó de responder, de nuevo la herida, de nuevo el sentirme sola, de nuevo el rechazo.

Por lo tanto, al saber que ese mismo amigo, lo invitó a su casa, me hizo sentir herida, como si de alguna forma se pusiera de su parte y me dejara sola, y sí, me sentí muy sola, me enojé, e incluso sentí como si fuese una traición, como si ante sus ojos yo fuera la peor persona del mundo, y quien requería del apoyo era él y no yo. Después los sentimientos negativos comenzaron a apoderarse de mí, sentí culpa, me enojé conmigo, por ser egoísta, por sentir que no puedo abrirme con él y amarlo, por no tener el valor suficiente para decirle que no logro verlo como una pareja, me sentí una mala persona por lastimarlo, por ser la “villana” de la historia. Estuve dos horas llorando y repitiendo que me lo merezco, que merezco estar sola sin él y sin amigos, que merezco estar sola y permanecer así.

Comencé a buscar con desesperación el apoyo de alguien porque no fui capaz de decirme a mi misma que no hay culpables, comencé a enviar mensajes tratando de encontrar a quien contarle lo mal que me sentía para ver si alguien externo lograba mitigar mi culpa y sufrimiento, necesitaba que alguien me dijera que no era mala, que no tenía que sentirme así, pero las palabras de nadie me reconfortaban, sentí un agujero negro dentro de mí, incapaz de llenarse con nada, así que solo lloré.

Después de un rato logré tranquilizarme, comencé a pensar con mayor claridad, recordé que debía ser amable conmigo y cómo durante más de dos horas me volví a destruir, así que decidí calmarme, distraerme, leer un rato. Creo que elegí un buen libro, porque me hizo escribirme una carta, desde un futuro en el cual las cosas están bien, me dijo que se trata de resistir, de tener fé, que aunque no estoy donde quiero, tampoco estoy donde estaba, recordé que la vida es una escalera en forma de caracol, y que aunque quizás estoy sintiendo lo mismo, ya estoy un poco más arriba, que debo aceptarme y dejar de sentir culpa.

Pero también estoy sufriendo, porque no es fácil sentir que no puedes amar a quien ha sido tan buena persona contigo, no es fácil sentirse sola, no es fácil ser tu peor juez, no es fácil ser amable conmigo misma y aceptar que cometes errores, que eres frágil, que herí a alguien que no lo merecía, que quizás tus amigos están distanciados y pueden haber mil razones.

No es fácil saber que puede acompañarme o no mucha gente, pero que la única que tiene el poder de sanarme, soy yo misma.

Hoy, que es tu cumpleaños

Escrito en octubre del 2020

Hoy es tu cumpleaños y no puedo dejar de pensar en el increíble ser humano que eres y en lo poco que siento merecerte.

De pronto, no puedo sacar de mi mente tu voz, tu rostro al fastidiarme y tus manos sobre mi rostro.

De pronto, recuerdo tus besos, tus abrazos, tus detalles y tengo ganas de entregarte el mundo entero.

Pero, ¿cómo puedo exponerte a mí? Si todo lo hago mal, si siempre me equivoco.

¿Cómo puede exponerte a mi si en ocasiones no estoy segura de lo que siento?

No te mereces a alguien te ame a ratos, no mereces alguien que dude, no mereces alguien que le cueste confiar o ser ella misma contigo.

De pronto, no puedo evitar pensar que cometí un error, no al terminar, pero si al no haber comenzado a trabajar con todo lo roto que hay en mí desde antes. ¿por qué tuve que esperar a llegar a este punto? ¿por qué tuve que esperar a sentirme confundida y equivocarme?

Ojalá estuvieses aquí, o que yo estuviese allí, y que el tiempo retrocediera, y quedarnos a vivir en ese instante en el que miré tus ojos amándome, en el que sentí tus brazos protegiéndome, en el que sentía que mi corazón explotaría de amor porque nunca antes me sentí como en ese momento.

Reflexionando sobre las veces que fui vulnerable

 

Escrito el 27 de octubre del 2020

Desde pequeña tenía esa necesidad de compartir lo que me pasaba, quería sentirme amada. Mi forma de ser no me permitía abrirme, siempre fui callada, me guardaba todo, de alguna forma tenía un mundo interior que gritaba por salir a la luz.

La primera vez que me permití ser vulnerable fue con un joven mayor que yo, intento comprender porqué elegí mostrarme con él, y lo único que recuerdo es que sin buscarlo él se interesó en mí, me contó algunas cosas de su vida y de sus vivencias, y por primera vez sentí que quizás podría hablar de aquello que me dolía, y así fue, abrirme me llevó a sentir amor, aunque si miro al pasado, me pregunto: ¿realmente fue amor? Y la respuesta termina siendo “no”.

Mostrarme vulnerable con él, me llevó a sentir que lo necesitaba, depender de él, y cuando las señales de advertencia comenzaron a salir a la luz, simplemente las ignoré. Comencé a ignorar aquello que sabía que estaba mal, porque no podía evitar pensar que nadie me amaría, que nadie se interesaría en mí, y permanecí, permanecí donde me sentía herida, permanecí donde cada día me hacían sentir menos; y de alguna manera que no puedo llamar de otra forma que no sea “milagrosa”, tuve la fortaleza de salir de esa etapa.

Comencé a reconstruirme de los fragmentos, siendo más cuidadosa de en quién confiar, pero aún con esa necesidad de querer sentirme amada. Hasta que nuevamente decidí arriesgarme.

En esta ocasión mis sentimientos de necesidad no fueron tan profundos, incluso me atrevería a decir que en esa ocasión realmente supe lo que era querer a alguien, conocer sus defectos, virtudes y potencial, pero al sentir que fui traicionada por dos personas que quería, me quebré y nuevamente surgió en mí esta idea de que nadie podría amarme, como si lo que valgo dependiera de aquello que los demás hacen, y se que no es así, pero saberlo no era suficiente para sacar esa idea de mi mente.

Al sentirme herida y vulnerable, preferí no sentir, como no me sentía amada, preferí no amar e ignorar mis emociones. En algún lugar leí que no importa nuestro dolor, si no lo que hacemos con él, y lo que hice fue encerrarlo y dejar que me comiera por dentro.

El sentimiento de soledad y la necesidad de querer sentirme amada me llevaron a permanecer donde me lastimaban y a torturarme donde las cosas claramente no funcionaban, especialmente en la parte de relaciones de pareja, pero la vida me ha hecho entender que ni todo el amor que pueda darte una pareja, un amigo o un familiar, podrá reemplazar el amor que uno mismo debe darse.

Ahora pasan algunas preguntas por mi cabeza:

¿por qué me he sentido poco amada?

¿por qué, de cierta forma, creí que necesitaba una pareja para sentirme amada?

¿por qué elegí mostrarme vulnerable y aferrarme en donde me hacían daño?

¿por qué le tengo miedo a estar sola?

Conciencia emocional

 

Creo que la conciencia emocional requiere de una reflexión continua, de brindarnos espacios para pensar en nosotros mismos, momentos de introspección que nos llevan a desarrollar esta capacidad.

Hasta hace unos meses podría decir que mi conciencia emocional se había vuelto escasa, que mis espacios de autodiálogo eran casi nulos, que la vida me llevaba de un lado a otro y yo solo caminaba sin cuestionar.

 Sin embargo, en cada crisis hay oportunidades y mi crisis fue la pandemia. Deteniendo el mundo, deteniendo mi rutina y obligándome a pasar más tiempo conmigo misma, me llevó a una grandiosa oportunidad, la de reencontarme.

Comencé a observar mi vida, mis sentimientos, mis pensamientos y lo que me llevaban a ellos, comencé a cuestionarme, a mirarme y por lo tanto a tomar conciencia de mí misma, de quien soy y de lo que siento.

Después de unos meses complicados me atrevo a decir que actualmente percibo mis emociones con mayor claridad, que soy capaz de escucharme cuando siento que hay algo que va mal, que me doy mis espacios para escribirme y para leerme, para encontrar el porqué de aquello que va ardiendo dentro de mí.

Hoy en día puedo comunicar con mayor apertura lo que está dentro de mí, mis momentos de nostalgia, mis alegrías, mis orgullos, mi autodecepción, mi entusiasmo, mi confusión.

Hoy en día cuando amanezco y me miro al espejo, me encuentro, me encuentro humana y llena de sentimientos, llena de emociones, llena de ganas de seguir aprendiendo a conocerme, porque estoy consciente de que en medida que aprenda a ser consciente de mi, podré comprender a los demás.

Hoy miro a mi alrededor con gafas distintas, cuando veo el mundo que me rodea encuentro miles de mundos distintos, encuentro miles de humanos sintiendo, y me alegra poder ver eso.

Me alegra saber que hoy veo las cosas con más claridad que ayer, que puedo comprender mejor a quienes me importan y a quienes me rodean, porque de esta manera me he vuelto más sensible hacia el mundo, hacia las injusticias, hacia las dificultades y hacia aquellas cosas que realmente valen la pena.

            Hoy me considero una persona con la capacidad de comprender mis emociones, las de los demás y con el entusiasmo de seguir aprendiendo, de seguir comprendiendo y de seguir reencontrandome las veces que sean necesarias.

20 de octubre del 2020

 

La observé muy quieta sobre la arena,

estaba descalza esperando el amanecer,

sus ojos reflejaban aquel brillo perdido hace años

que poco a poco comenzaba a volver.

 

La seguí y caminaba entre la blanca espuma,

se veía muy solitaria en el basto mar,

pero al mirar su rostro de cerca noté su sonrisa

y supe que ella sabía que aún tenía mucho que dar.

 

Aquella mañana el sol salía despacio

y ella se sentó tranquila a observar,

sintió los rayos tocando su cuerpo,

y se dispuso muy firme a nunca dejar de luchar.

 

Decidió adentrarse a las olas,

miró su reflejo y vulnerabilidad,

se encontró tan hermosa y apasionada,

que entre lágrimas prometió no volverse a olvidar.

Pequeña

 

Hola pequeña, sé que probablemente te sientas triste e insegura. Se el dolor y la soledad que estás sintiendo, se lo que es estar por la casa mientras todos están en sus cuartos durmiendo y tu solo estás allá leyendo y esperando que las horas pasen, mirando el reloj que parece eterno.

Pequeña, sé que te preguntas muchas cosas y que quisieras hablar con alguien, pero no hay nadie allí, se que te preguntas “¿por qué debo sentirme así?” Y también conozco la pregunta que a cada instante te haces “¿por qué a mí?”  Y lamento ser yo quien tenga que decirte que no hay una respuesta, no hay un porqué, algunas cosas simplemente nos pasan incluso cuando no deberían suceder.

Pequeña, sé qué quizás estés llorando en silencio para no ser una carga más o quizás estás culpándote por cosas que ni siquiera comprendes bien, se que buscas llamar la atención para que te vean, aunque sea una vez, para que alguien note lo mucho que sufres, las pocas ganas que tienes de vivir, aunque tu vida recién comienza.

Pequeña, sé que te esfuerzas en la escuela, que quieres hacer las cosas bien, que, aunque eres callada, siempre cumples con tu deber, que sin pedirlo esperas palabras de aliento, pero mamá está trabajando y no lo puede hacer, sabes que mamá te ama y si está esforzándose es por tu bien.

Pequeña, se que no hay palabras que te reconforten, que lo que sientes dentro es difícil de entender, pero hoy vengo a escribirte esta carta porque hay cosas que debes saber.

Pequeña, mereces que te pida disculpas.

Discúlpame por exigirte tanto y por creer que podías hacer algo, solo eras una niña, no merecías lo que pasó, no merecías tener esa carga y mucho menos llevarla tu sola, ¿qué más podía hacer una niña de 6 años? ¿Qué mas podía hacer una niña que incluso antes había vivido tanto? ¿qué podía hacer una niña callada que no quería ser una carga para su mamá que estaba luchando?

Discúlpame por los momentos que tuviste que pasar sola, por las veces que lloraste en la oscuridad, por culparte por lo sucedido y por torturarte cada día más, por los silencios tan largos, por no comprenderte y amarte más.

Pequeña, quiero decirte algo más, quiero agradecerte tantas cosas, por no rendirte y luchar, por tu valentía para enfrentar la situación, quiero agradecerte porque a pesar de haberlo callado esa tortura por años cuando viste el peligro, cuidaste de tus hermanos, porque nunca es tarde para alzar la voz, por haberte negado a regresar aquél verano, quiero agradecerte por tu buen corazón, por conservar la ilusión, por querer lo mejor para los demás, pero sobre todo por no cerrarte a amar, a crecer y a soñar.

Pequeña Grisel, se que sigues acá, porque te siento dentro cada mañana al despertar, porque te observo sentada en aquella casa en el mismo lugar, porque tus lágrimas siguen cayendo en la soledad, porque escucho tu tenue voz queriendo hablar.

Pequeña Grisel, ya no tengas miedo, por favor, deja de llorar, ya no estás sola y hoy te prometo que nunca más lo estarás, porque ahora estoy para cuidarte y escucharte, porque nunca más permitiré que vuelva a pasar, porque no dejaré que ningún hombre te vuelva a lastimar, y si fuese así, estaré para hablar por ti cuando las cosas vayan mal, porque sin importar lo que suceda te recordaré lo fuerte que puedes luchar, lo increíble que eres y todo lo bueno que tienes para dar.

Pequeña Grisel, estoy acá para amarte como nunca nadie lo hará.

Al cerrar los ojos

 Escrito el 8 de octubre del 2020

Cerré los ojos, quise dejar mi mente en blanco y te encontré a ti.

Encontré el sonido de tu voz al cantar, tu risa de niño y tus gestos.

Encontré el instante en que observé el color de tus ojos cafés brillar y la forma de rostro al sonreír

Encontré la sensación de tu cabello entre mis manos y la suavidad de tus labios al besarme la frente.

Encontré tu rostro disfrutando de estar juntos y tus manos haciendo vibrar mi cuerpo.

Encontré tus palabras, tus pensamientos, tus gustos complementando los míos.

Encontré tu sensibilidad para ver el mundo y apreciar lo que te rodea.

Cerré los ojos, quise dejar mi mente en blanco y noté que mi corazón late diferente cuando pienso en ti, que mi piel se eriza al recordarte y que sonrío al imaginarte.

No tengo idea de lo que venga, de lo que sea o no sea, pero fue bonito cerrar los ojos y encontrarte, fue bonito sentir.

 

Cuando te leo es como leer un libro nuevo

Conectar

 07 de octubre del 2020

Me gusta que digas que soy tierna o dulce, y que cuando estés conmigo te sientas en confianza, que pierdas tus complejos y que te muestres como realmente eres. Lo entiendo perfectamente porque me siento de la misma manera al estar contigo. Tengo una sensación de poder contarte cualquier cosa, porque eres tan abierto emocionalmente que me inspiras a expresar lo que nunca he expresado.

Intentando definir el amor incondicional

 ESCRITO EN OCTUBRE DEL 2020

Miro el cielo y las nubes, miro la frágil lluvia caer, siento el viento erizar mi piel, y la pregunta se repite una y otra vez ¿Qué es el amor incondicional? Me quedo pensando y reflexionando, ¿qué acaso no todo amor es incondicional?

“Incondicional” es una palabra larga y su significado es aún más basto, es algo absoluto, sin limitaciones y sin condiciones. Si pienso en el amor incondicional lo primero que pasa por mi mente es Dios, pienso en Dios creándonos, dándonos todo, pienso en él entregándonos a su hijo y perdonándonos incluso cuando lo ha hecho una y otra vez; sin descanso nos ha amado y nos da la oportunidad de volver siempre a él.

El amor incondicional es eso, es sentimiento y es acción, es querer siempre lo mejor, sin importar equivocaciones o decepciones, y es que no puedo evitar pensar que el amor en sí ya es incondicional, ¿cómo desear el mal podría ser amor? Cuando amas, deseas ver a tu ser amado feliz, pleno, deseas verlo crecer, verlo brillar, porque conoces la luz que lleva dentro, conoces lo mucho que vale, conoces sus virtudes y defectos, y a pesar de todo, cada día decides amarlo.

El amor incondicional no se rompe, no destruye, no juzga, no reprocha, no sufre.

El amor incondicional se fortalece, se renueva, comprende, aconseja y disfruta.

El amor incondicional es aceptar sin pensar en los beneficios, es amar incluso sin que sea recíproco, porque trasciende del comportamiento y del sentimiento del ser amado, es alegre y nunca nunca espera nada a cambio.

El amor incondicional es lo que cada día deseo transmitir, es lo que a mis alumnos les quiero enseñar, es verlos caerse y ayudarlos a levantarse, es guiarlos y animarlos incluso cuando no creen en ellos mismos, es sentir que mi alma se llena al verlos lograr aquello que nunca imaginaron.

El amor incondicional es lo que siento por él, es aceptar que nuestros caminos están mejor separados, es querer verlo bien, es sonreír al recordar su nombre y el latir fuerte de mi corazón al verlo cumplir aquello que siempre soñó, es seguir creyendo en el increíble ser humano que sé que tiene en su interior.

El amor incondicional es lo que siento al ver a mi madre, al conocer sus defectos y comprender que nunca seremos iguales, es escuchar sus regaños, enojarme y darle un abrazo al finalizar, es preocuparme por ella, por su felicidad, es no juzgarla por sus creencias, es aceptarla con sus manías y disfrutar su mirada cuando tomamos café al despertar.

El amor incondicional es lo que siento al ver a mi hijo despertar, al corregirlo una y otra vez, al darle lo mejor de mí, al luchar por su bienestar, al entenderlo cuando hace algo que está mal, es querer verlo crecer en espíritu, es querer verlo triunfar y no esperar que permanezca a mi lado, porque sé que un día su propio camino encontrará.

El amor incondicional es aquello que añoro y que en ocasiones olvido que también yo me puedo dar.

Incluso ahora te quiero

 07 de octubre del 2020

A ti, que ha pesar de la distancia que hemos creado, te sigo queriendo.

A ti, que habiendo sido las mejores cómplices, nos hemos fracturado

A ti, que cuando vuelvas, continuaré a tu lado.

Hoy te enojaste sin sentido, me gritaste y a pesar de que pude devolverte toda esa ira, te miré y lo comprendí, estas sufriendo, mis lagrimas caían y te decía que siguieras gritando, que lloraras y aunque me pediste que me callara, no lo hice, te miré tan frágil y lo único que pude hacer fue abrazarte. No importan las diferencias, somos familia y estaré aquí para ti, ojalá pudieses darte cuenta.


Primer día

 06 de octubre del 2020

Un primer día siempre es extraño, las emociones están a flor de piel. Sensaciones agradables y desagradables pueden surgir en tu primer día en la escuela, en tu primera cita o en tu primer día de trabajo, pero tu primer día sin alguien es definitiva doloroso.

Hoy fue mi primer día sin ti, sin tus buenos días, sin tus stickers graciosos, sin tu menú diario de comida, mi día fue como una montaña rusa, entre emociones confusas, llantos y risas.

La mañana fue dura, despertar y ver pasar los minutos sin tus mensajes, ver la lluvia y el clima que la tormenta ha traído hasta acá, sentí que mi corazón latía con pesadez y tengo que admitirlo, te extrañé, y con las pocas ganas, me levanté de la cama, no puedo dejarme vencer si sé que hice lo correcto.

Me preparé el desayuno, pero no como lo hacía cada mañana, pensé que sería bueno consentirme, preparé un buen desayuno, uno saludable y por supuesto incluí un café, disfruté cada bocado en compañía de mi hijo, lo miré y agradecí tener tanto. Pensé en mis pendientes del día y que afortunadamente tenía varias cosas en las que mantener ocupada.

Era ya el mediodía y el tiempo transcurría sin nada en especial y nuevamente, te lloré, pensé en guardarme el llanto para más tarde y me di cuenta que no quería seguir cometiendo los mismos errores, “las emociones son para sentirlas y pasarlas”. Salí a mirar el jardín por un rato, las plantas húmedas por la lluvia, el viento helado y yo estaba sentada allá, con lágrimas en los ojos y me sentí tan sola. Pensaba que sí te amé y que en algún momento nos perdimos, quizás debimos pasar más tiempo a solas juntos, quizás debimos comunicarnos mejor, sea lo que fuera se que ya no hay solución, solo quedan aprendizajes y buenos recuerdos.

Sin darme cuenta las horas fueron pasando y al llegar la tarde pensé: “tener un buen amigo ayuda mucho”. Lloré y reí al recordar que un final también trae consigo un nuevo comienzo, que para llenar algo primero debes vaciarlo, que dejar ir también es amor. Escuché los pensamientos de Bucay y dejé que la voz de Cerati me consolara, las canciones que siempre escucho me parecieron tener un significado más profundo, los momentos con la gente de mi alrededor me parecieron más significativos y mis pasatiempos para el aburrimiento me parecieron fuertes aliados.

La noche llegó y buscándome entre mis vacíos encontré fragmentos de quien soy, y sin quererlo también encontré a Dios, encontré amor, encontré a una niña perdida que busca su dirección y que por primera vez tomó una buena decisión, hoy me acuesto sabiendo que mañana será un día mejor.

 

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DECISIONES

 05 DE OCTUBRE DEL 2020

Amanece y es extraño, llueve, el día está nublado, siento frío y en mi pecho hay dolor, siento mis latidos pesados, siento mis ojos sensibles a la luz. Tomé una decisión y me duele, me duele tener que alejar de mí a alguien tan increíble, me duele porque veo los recuerdos felices que pasamos, pero se que hice lo correcto. Nadie merece vivir en un engaño. Lo valoro como ser humano a pesar de las diferencias, pero no estaba creciendo a su lado, ahora debo aceptarlo y asumir lo que conlleva esta decisión. Se que no será fácil y quizás en unos años mire al pasado con nostalgia y añoraré vivirlo de nuevo, quizás en unos años recordaré este momento como el peor error que pude haber cometido, pues con él pude tener tanto, pero no puedo vivir de acuerdo al futuro o a lo que esperan de ti, tengo que vivir mi presente, y hoy que amanece veo los rayos del sol surgiendo entre las nubes, como reflejos de esperanza, veo al sol luchando por salir y en mi interior también es así, algo lucha por surgir, por conocerse. Dentro de mí hay una chispa y una voz que no dejan de repetir “Hiciste lo correcto”.

 

¿Qué se hace en estos momentos?

No necesito que nadie me de los buenos días, si al abrir los ojos agradezco

Que superficiales me parecen los buenos días. No quiero que nadie me de los buenos días, quiero abrir los ojos y agradecer estar viva, levantarme y sentir dentro de mí que es un buen día.

Recaida

Julio 2020


He tenido días extraños últimamente, siento que me perdí un poco, me perdí en la nostalgia de los recuerdos que me parecían felices, extrañaba a mis amigos, las fiestas, las salidas, me puse a extrañar miles de cosas superficiales, comencé a sentir amargura del presente, de esta casa, de mi misma, me sentía lejana a todo aquello que fui y como era de esperarse, toda crisis, lleva a una caída, no me siento orgullosa, pero tampoco puedo repudiarme totalmente.

He caído tantas veces que lo que siento, es decepción, decepción de mi misma y de cometer los mismos errores una y otra vez, admito que cada vez los errores son menos graves, pero, ¿por qué aprendo tan lento?
Si ya lo he vivido tantas veces, ¿qué me hizo creer que esta vez podría evadir la cruda moral? O mejor dicho, ¿por qué siempre olvido la cruda moral?

A veces me siento estúpida, estúpida por olvidar como me siento después de ese breve momento de éxtasis al hacer algo "incorrecto", pero, ¿sirve de algo lamentarme? No, sólo puedo aceptar mi error, vivir mi sufrimiento y esforzarme por no olvidar que lo que quiero en esos momentos no es lo correcto, que la satisfacción momentánea no vale la pena para arriesgar todo lo que me ha costado construir
¿por qué soy tan autodestructiva?
¿por qué me esfuerzo en sabotearme?

No tengo idea, a veces pienso en ello y le encuentra mil razones probables, pero ninguna me convence ¿falta de autoestima? ¿La soledad de niña? ¿el abuso infantil? ¿la violencia en el hogar? ¿el maltrato en el noviazgo? 
O quizás es todo, quizás todo contribuyó a llenar el vaso, hasta llegar a esa época oscura de adicciones de la que me ha costado tanto salir.
Sea la razón que sea, ya no quiero ser esa persona y aunque cada vez aparece menos, sigue latente, como un virus incubando que en cualquier momento puede presentar síntomas.

Mi mente me hace malas jugadas, pero al final, tras el pequeño o gran error cometido, regresa el sentido de mi vida, es como si estuviese en un examen de la vista y tras cada lente que prueban fuese recuperando la visión clara, y de pronto me encuentro acá, me encuentro conmigo misma, con lo que fui, lo que soy y lo que quiero ser, me miro al espejo arrepentida, lloro lo necesario, pero el daño, siempre deja una herida, una más a la lista.

Sin embargo, algo dentro de esa armadura rasgada me dice que continúe, con paso firme, sin mirar atrás, algo dentro me dice que soy y merezco más, que si sigo caminando, dejaré de tropezar con la misma piedra, que en algún momento cuando la persona que fui se presente ante mi le diré que ya no soy la misma, que me hizo fuerte y que la perdono por todo porque todo sirvió para llegar hasta donde estoy.

Hola Dios.

Escrito durante la pandemia


Se que eres omnipotente y todo lo puedes, pero también se que la vida cumple un ciclo, que comienza y acaba cuando nos llega la hora.

Me entristece escuchar las voces a mi alrededor y lo mucho que dudan de ti, respeto sus creencias y a pesar de que no he seguido tal cual tus pasos, mi corazón late mas fuerte al pensar en ti, y al hablar dentro de mi, me siento escuchada por tu inmensa misericordia.
Si decido escribirte hoy, es porque siento que lo necesito, necesito intentar plasmar en letras todo esto que estoy sintiendo.

Me preocupa la vida de aquellos que me rodean y aunque se que si te pido con fe por la salud de mi familia, me lo concederás, me siento egoísta al querer pedirte eso, hay tanta gente que lo necesito mucho mas que yo, así que no quiero pedirte salud, quiero pedirte la fortaleza física y espiritual para pasar por estos momentos y que si en tu plan esta llevarte a algún ser querido, tengas piedad de llevártelo sin dolor, porque se que hay quienes han cumplido su tiempo en este mundo y de la muerte física nadie se escapa, pero bríndale la vida eterna a su espíritu.

- Querido Dios, se que me escuchas sin tener que hablar, que me sientes sin tener expresarlo y que me has concedido tanto sin pedírtelo, asi que quiero terminar esta nota agradeciéndote por todo lo que me has y sigues brindando y porque se que sin importar lo que pase estarás conmigo en el amanecer, en la sonrisa de un niño y en el calor que siento en mi corazón cada que cruzas por mi mente.

Me gusta andar descalza

 Siempre me dijeron que no era correcto, pero me gusta andar descalza, me gusta la desnudez de mis pies y sentir el sendero por el cual andan mis pasos.

Me gusta andar descalza porque me doy cuenta de que la vida es real, porque siento mis pasos firmes y mi ligereza al caminar.
Me gusta andar descalza porque siento que pertenezco a mi hogar, reconozco su loza fría, su relieve y su cada marca que forman parte de su peculiaridad.
Me gusta andar descalza porque puedo sentir lo fresco y suave del césped que me recuerda que soy parte de este maravilloso e indescriptible mundo.
Me gusta andar descalza y caminar sobre la calidez de la tierra y sentir el polvo, porque me reconforta saber que cuando mi vida este marchita, al igual que las flores, volveré a ser parte de él.
Me gusta andar descalza y sentir el movimiento del mar, porque la vida no es estática y siempre podemos decidir cambiar.
Me gusta andar descalza y toparme de vez en cuando con alguna piedra porque ese instantáneo y agudo dolor siempre termina enseñándome algo más.
Y si el día es gris y mis pies están cansados de andar, unos minutos descalza nunca están de más, mecer los pies, sentir brisa y me siento lista para emprender mi viaje, para continuar.

Condenados

Escrito en Mayo 2020 a una persona que quise mucho

Solo quiero escribirte porque nuevamente me siento nostálgica, y no tengo a nadie para contarle el porqué sin que malinterpretasen mis palabras.
Son las 3:14 de la mañana, todos duermes y de la nada, te recuerdo mientras estoy acostada en mi cama, no se si pueda explicarlo o si alguien pueda entenderlo, pero en ocasiones siento que te extraño, no como a la persona que amé, extraño al amigo que perdí.

No puedo negar que aun te quiero, pero, es un amor extraño, porque no quiero estar a tu lado de nuevo, nuestra historia es un sueño de antaño, te siento lejano, y los recuerdos son parte del pasado pero aún siento que se detienen mis latidos al pensar en el inmenso amor que te tuve, fui tan feliz a tu lado, pero algunos errores son imposibles de remediar.

A veces quisiera poder hablarte, contarte lo que me pasa, encontrar un amigo en tus palabras, quisiera poder conservar aunque sea de nuestra historia, las migajas, pero parece imposible, porque al estar juntos siempre lo mismo pasa, es como si el ciclo no acabará.
Debo resignarme a manterme alejada, después de varios años pude al fin comprender estar palabras.

Confieso que quisiera poder permanecer cercana, verte crecer, triunfar, saber tus caídas y observar la manera triunfal en la cual te levantas, quisiera escuchar tu llanto y tu risa de nuevo, o mirarte bailar, y contar esas anécdotas que nunca se si son verdad.

Quisiera que pudiese con tu apoyo contar, con tus palabras de aliento que siempre me hicieron continuar. 
Quisiera tantas cosas, que ya no se podrán.
Lamento tanto que ni una amistad se pudiese salvar, pero  estamos condenados, lo tenemos que aceptar.

Condenados a no amarnos
Condenados a no odiarnos
Condenados a no olvidarnos
Condenados a nunca poder borrar el pasado.

Noticia inesperada

 De pronto me dijeron que ya no estarías acá, que aquella fiesta meses atrás, fue la última y por mi mente pasaron mil recuerdos, algunos buenos y otros no tantos, momentos que me parecen tan lejanos y a la vez no.

La verdad es que no supe que sentir, tristeza, pena o miedo. Quizás eras todo junto o quizás solo fue ese mismo sentimiento de vacío que muchas veces antes he sentido pero no pude reconocer.
Creo que la verdad es que aún no lo asimilo, ¿como asimilar la muerte? ¿Como asimilar que hace unos meses te vi y apenas hablamos? ¿Cómo asimilar que teniendo tanta vida por delante, ya no tendrás ni un minuto mas?
No puedo mentir y decir que te voy a extrañar cada día, pero si puedo decirte que siento que merecías más, merecías mas tiempo, más alegrías, más vida.

Aunque si lo pienso, todos merecemos más, en algún lugar leí que nacemos sin pedirlo y morimos sin saberlo ni quererlo, nunca antes lo vi tan real como hoy cuando me lo dijeron y mira que tener esos últimos segundos para abrazar y despedirte de quien amaste, fueron una total bendición, y lo que más deseo es que estés donde estés sientas tranquilidad, que si existe un espíritu, el tuyo este en paz, y si no existe nada de eso, deseo que ese abrazo final te haya reconfortado y te sintieses amado, porque estoy segura de que fuiste querido
.
No puede evitar profundizar en lo frágil que es nuestra vida, en lo inseguro del mañana y en lo mucho que debemos valorar este mismo segundo y me pregunto: ¿este día hice todo lo posible por qué valiera la pena? Si fuera mi ultima noche, ¿me sentiría satisfecha? ¿Dije lo que realmente sentía? ¿Hice lo que quería? ¿He sido feliz?
Y aunque desearía que todas las respuesta fueran si, no es así.

Catarsis 1

Escrito el 28 de septiembre del 2020

Hasta hace unos meses vivía una vida plena y feliz, pero ahora me pregunto, ¿realmente era así? Recuerdo que andaba de un lugar a otro, ocupada con la escuela, con mis materiales, llevando a Hector a sus actividades, futbol, tae kwon do, el gym, cursos y más curso, fiestas en lugares ruidosos, reuniones con la familia de Manuel; y cuando todo se detuvo, algo extraño pasó. Fue como si todo lo de mi alrededor comenzara a verse lejano, como si me viera a mi misma desde otro lugar, me vi caminando de un lugar a otro, pero en círculos, sin estar consciente del rumbo, sin estar segura de quien soy, simplemente viviendo, sin grandes pasiones, sin grandes aspiraciones, y de pronto me pregunté: ¿Quíen soy? ¿Qué me pasó? Comencé a sentirme insatisfecha, insatisfecha de quien era, de lo que queria, de lo que estaba haciendo, de mi relacion de pareja y de mis relaciones familiares.

Pausar la vida cotidiana hizo que comenzara a redescubrirme, comencé a retomar pasatiempos como la lectura, la escritura, la filosofía y la música. Me di cuenta, que había dejado a un lado todo aquello que amaba y me apasionaba, la nostalgia fue inevitable, pero el amor hacia mis viejas pasiones comenzó a renacer, incluso descubrí otras y terminé aceptando que aún tenía mucho que aprender de mí.

Aunado a mi redescubrimiento personal llegó la crisis, ir por la vida con tantas ocupaciones, había puesto un parche a mis vacios emocionales,y después de unos meses, el parche quedó destrozado. Todo aquello que me tenía guardado comencé a escapar de nuevo, intenté retener mi caos interno y decirme que solo era un mal momento, que yo era feliz y que todo estaría bien cuando la contingencia acabará, me repetía una y otra vez que debía mantenerme tranquila, pero día tras día me sentía más ansiosa, dejé de hacer ejercicio, dormía menos y amanecía desanimada. Aún tenía y tengo mucho que trabajar con mi pasado, tengo heridas que no han sanado, que me siguen calando y apagando, hay voces crueles que aún escucho al despertar, al mirarme al espejo o al acostarme a dormir. Y aunque es indudable lo mucho que he crecido como ser humano, también se lo mucho que puedo llegar a ser, lo mucho que debo aprender a amarme.

Estas ganas de amarme, me hicieron reprocharme haber dejado de hacer cosas que amaba: ¿por qué dejé de leer, de escribir, de ver series o de escuchar música? ¿por qué dejé a un lado mis pasiones? ¿qué me hizo creer que lo mejor era invertir mi tiempo en otras cosas? Pero ninguna pregunta tenía respuesta, solo habían más preguntas. No puedo decir que fuese infeliz, simplemente había encontrado mi zona de confort, el trabajo y los quehaceres de una madre, de una hija, de una persona adulta, me enfoqué en hacer lo que "debía" y no tanto en lo que "quería", y la verdad es que siempre he querido mucho, dentro de mí vive un espiritu inagotable, que tiene ganas de aprovechar y disfrutar hasta el ultimo minuto, tengo un alma incansable dispuesta a redescubrise una y una otra vez, que sabe que la vida es más que el ciclo del cual nos ha vuelto esclavos el capitalismo, es más que trabajar, generar dinero y gastar en placebos. 

Hay una niña curiosa en mi interor que me exige que siga buscando el porqué de todo, una joven que me implora que no deje de disfrutar cada irrepetible momento, una adulta que conoce la importancia de la perseverancia y una anciana que mira la belleza de lo que la rodea y de aquello que es intangible.

Quiero vivir la vida plenamente, amando cada cosa que hago, disfrutando cada aspecto de ello, equivocandome, cayendome y renaciendo cada día con los nuevos rayos del sol.

¿Cómo lograre eso? Se que no hay una respuesta ni un metodo, pero también estoy consciente de que lo que tengo que hacer es amarme, con mis sentimentalismos y con mis crisis. Debo amarme en mis días oscuros cuando las suturas vuelvan a sangrar porque aquello que me duele también es parte de mí, parte de mi historia y sin importar lo duro que haya sido, debo sentirme orgullosa de que esta luz que siento en mi interior, no se rindió y aún implora poder iluminar a los demás.

Humanidad perdida

Lunes 1 de Junio del 2020

Hoy no quiero escribir de amor, ni de recuerdos, no quiero hablar de como sufro y me ahogo con mis pequeños problemas familiares o personales.
Hoy quiero hablar de lo que todos vivimos, de la intolerancia, la de falta de empatía, del sentimiento de individualismo que se apodera de la sociedad sin darnos cuenta, quiero hablar de lo bien que surgen las palabras a través de las redes sociales y lo callados que quedamos ante las situaciones reales, el miedo que se percibe en muchos, el miedo al cambio, el miedo a luchar, el miedo a defender lo que es correcto por lo que nos puede pasar.
¿Acaso esta bien quedarse en casa callados mientras nuestra humanidad se pierde?
¿Acaso esta bien mirar al que sufre y pasar de largo?
¿En qué momento se volvió tan difícil ponerse en el lugar de los demás?
Es cierto, tenemos que pensar en nosotros mismos, pero, ¿no seriamos mejores seres humanos si ayudamos a los demás?¿No daríamos un mejor ejemplo luchando?
Qué dificil y confunsa es la sociedad actual, de la que todos somos parte, en la cual nos reímos de cualquier problema serio porque no pareciera que no podemos hacer nada más.
¿Hemos olvidado nuestra fuerza? ¿Hemos olvidado los años de lucha por mejorar?
Quisiera saber en que momento se perdió nuestra esperanza u olvidamos que juntos lo podemos lograr.
Estamos hundidos, vivimos en un presente oscuro y sin esperanzas, y no es porque las cosas no puedan cambiar, es porque hemos dejado creer en nosotros mismos.

¿Qué me hace feliz?

Escrito antes de la pandemia, tomando el curso "La felicidad como meta para la Educación" 

Diciembre 2019

Dicen que la felicidad es el estado de grata satisfacción espiritual y física, que consiste en un sentimiento profundo de serenidad y realización, pero, no puedo evitar preguntarme ¿qué nos hace felices?

Muchas veces solemos confundir la felicidad con el placer, con el consumo y con la acumulación ¿sabemos qué es lo que nos hace realmente felices? o acaso ¿nos hemos dejado llevar por la sociedad consumista y capitalista que se centra en la satisfacción del placer?

Me miré al espejo y me dije: "Deja por un momento a un lado todo aquello que te abruma y responde ¿que te hace feliz?"

Busqué dentro de mí una imagen que me generara ese sentimiento y curiosamente, lo primero que encontré fue el mar. Mirar el atardecer, sentir la brisa, el aroma a salitre, mi piel quemada, el instante perfecto en que la ola rompe en la orilla y canta su melodía. Me concentré en ese instante y a mi lado encontré a mi familia, a mi abuela, a mi tía y a mi madre sentadas junto a mí, riendo mientras el aire las despeina y más adelante se encontraba mi hijo, corriendo y sonriendo con otros niños y levantando la arena, formando pequeños torbellinos. En dicha imagen, encontré un cielo amplio y basto que me recordaba las infinitas oportunidades que la vida me ofrecía y sin dudarlo le agradecí a Dios.

¿Cómo esa imagen podía representarme tan bien? ¿Qué me hace feliz?

¿El contacto con la naturaleza?

¿Tener a mi familia junto a mi?

¿Mirar a los niños sonreír?

¿Saber que tengo infinitas oportunidad para lograr lo que me proponga?

¿Sentirme amada por Dios?

Después de pensarlo llegué una conclusión: Me hace feliz sentir y vivir.


Más sobre felicidad

 Escrito en dic 2019

Curso "La felicidad como meta para la educación"

Hace unos días escuché a Matthieu Ricard en un video, él es un monje budista con doctorado en biología molecular, sus palabras me llegaron profundamente y quisiera compartirlo.

Actualmente vivimos en una sociedad que nos enseña que no debemos preocuparnos por los demás, que no tenemos tiempo para ello, nos vuelve menos empáticos y a la vez más egoístas porque muchas veces cuando queremos hacer algo bueno muchas veces es por nosotros mismos. 

Sin embargo, el altruismo real, existe. Ayudar sin esperar nada a cambio es posible y no por el hecho de sentirnos "bien" porque somos "buenas personas", el verdadero altruismo es dar, sin hablar, sin esperar, sin necesidad de mostrar al mundo nada y no existe mayor satisfacción que ello.

Debemos ser una sociedad más compasiva, y para ello hay que modificar la educación, debemos educar para ser personas felices, buenos humanos, personas equilibradas.

La conciencia humana puede ir en cualquier dirección, emociones negativas o positivas, cada quien puede transformar su mente, y la conciencia básica está detrás de cada emoción, es por eso que la forma en que interpretamos lo que sucede es lo que determina nuestro grado de felicidad, debemos entrenar nuestra mente par fijarnos en aquello que queremos.

Todo lo que hacemos, decimos o pensamos de forma indirecta o no, se relaciona con el deseo de felicidad y bienestar, sin embargo no sabemos lo que realmente es la felicidad, no somos felices porque muchos confunden la felicidad con el placer, pero el placer se consume al experimentarlo, a diferencia de la felicidad que es una sensación profunda de serenidad y realización, es algo más profundo que la emociones cotidianas, y no debe centrarse en lo que tenemos o no, ya que es algo interno.

Para ello el autor mencionado al principio da un amplia y bien sustentada recomendación: meditar. Meditar nos ayuda a lidiar con las emociones negativas, mejora nuestra capacidad de concentración y de control de emociones de manera consciente.

Cayendo

Escrito en Junio del 2020
 
Te vas hundiendo poco a poco y aunque crees que chocarás pronto, sigues bajando, mandas señales de ayuda, pero nadie las ve, el mar es inmenso y, entre bote y bote, hay kilómetros de distancia, por eso nadie escucha tus gritos, en un principio eran desgarradores, pero poco te has cansado de que nadie te escuche.

Pensaste que al hundirte todo acabaría, pero no fue así, los días y los noches continuaron pasando, hay noches mas largas que otras, y los días siempre son nublados, grises. En ocasiones, te ha parecido sentir que llueve, pero no puedes estar segura. 

Acá en la caída interminable, no existen las certezas.

Las profundidades son tenebrosas, porque no puedes saber lo que pasa, no distingues nada de tu alrededor y todos los sonidos son tan distantes, te parece escuchar voces conocidas, pero no se entiendes nada, y como sigues hundiéndote, nadie te ve, puede que los botes de rescate crucen a un lado del tuyo, y nadie notará que está vacío, que estás ahogándote.

Cuando caes y  sientes que te ahogas, el mundo se reduce a nada, todo es vacío.

Creo que lo peor de estar hundiéndote es la sensación del infinito, porque no existe el fondo, de pronto te golpeas y siente un gran el dolor te hace pensar que has llegado al final, pero al final, continuas cayendo.