Hola pequeña, sé que
probablemente te sientas triste e insegura. Se el dolor y la soledad que estás
sintiendo, se lo que es estar por la casa mientras todos están en sus cuartos
durmiendo y tu solo estás allá leyendo y esperando que las horas pasen, mirando
el reloj que parece eterno.
Pequeña, sé que te preguntas
muchas cosas y que quisieras hablar con alguien, pero no hay nadie allí, se que
te preguntas “¿por qué debo sentirme así?” Y también conozco la pregunta que a
cada instante te haces “¿por qué a mí?”
Y lamento ser yo quien tenga que decirte que no hay una respuesta, no
hay un porqué, algunas cosas simplemente nos pasan incluso cuando no deberían
suceder.
Pequeña, sé qué quizás estés
llorando en silencio para no ser una carga más o quizás estás culpándote por
cosas que ni siquiera comprendes bien, se que buscas llamar la atención para
que te vean, aunque sea una vez, para que alguien note lo mucho que sufres, las
pocas ganas que tienes de vivir, aunque tu vida recién comienza.
Pequeña, sé que te esfuerzas en
la escuela, que quieres hacer las cosas bien, que, aunque eres callada, siempre
cumples con tu deber, que sin pedirlo esperas palabras de aliento, pero mamá
está trabajando y no lo puede hacer, sabes que mamá te ama y si está
esforzándose es por tu bien.
Pequeña, se que no hay palabras
que te reconforten, que lo que sientes dentro es difícil de entender, pero hoy
vengo a escribirte esta carta porque hay cosas que debes saber.
Pequeña, mereces que te pida disculpas.
Discúlpame por exigirte tanto y por
creer que podías hacer algo, solo eras una niña, no merecías lo que pasó, no
merecías tener esa carga y mucho menos llevarla tu sola, ¿qué más podía hacer
una niña de 6 años? ¿Qué mas podía hacer una niña que incluso antes había
vivido tanto? ¿qué podía hacer una niña callada que no quería ser una carga
para su mamá que estaba luchando?
Discúlpame por los momentos que
tuviste que pasar sola, por las veces que lloraste en la oscuridad, por
culparte por lo sucedido y por torturarte cada día más, por los silencios tan
largos, por no comprenderte y amarte más.
Pequeña, quiero decirte algo más,
quiero agradecerte tantas cosas, por no rendirte y luchar, por tu valentía para
enfrentar la situación, quiero agradecerte porque a pesar de haberlo callado
esa tortura por años cuando viste el peligro, cuidaste de tus hermanos, porque
nunca es tarde para alzar la voz, por haberte negado a regresar aquél verano,
quiero agradecerte por tu buen corazón, por conservar la ilusión, por querer lo
mejor para los demás, pero sobre todo por no cerrarte a amar, a crecer y a
soñar.
Pequeña Grisel, se que sigues
acá, porque te siento dentro cada mañana al despertar, porque te observo
sentada en aquella casa en el mismo lugar, porque tus lágrimas siguen cayendo
en la soledad, porque escucho tu tenue voz queriendo hablar.
Pequeña Grisel, ya no tengas
miedo, por favor, deja de llorar, ya no estás sola y hoy te prometo que nunca
más lo estarás, porque ahora estoy para cuidarte y escucharte, porque nunca más
permitiré que vuelva a pasar, porque no dejaré que ningún hombre te vuelva a
lastimar, y si fuese así, estaré para hablar por ti cuando las cosas vayan mal,
porque sin importar lo que suceda te recordaré lo fuerte que puedes luchar, lo
increíble que eres y todo lo bueno que tienes para dar.
Pequeña Grisel, estoy acá para
amarte como nunca nadie lo hará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario