martes, 23 de mayo de 2023

Recaida

Julio 2020


He tenido días extraños últimamente, siento que me perdí un poco, me perdí en la nostalgia de los recuerdos que me parecían felices, extrañaba a mis amigos, las fiestas, las salidas, me puse a extrañar miles de cosas superficiales, comencé a sentir amargura del presente, de esta casa, de mi misma, me sentía lejana a todo aquello que fui y como era de esperarse, toda crisis, lleva a una caída, no me siento orgullosa, pero tampoco puedo repudiarme totalmente.

He caído tantas veces que lo que siento, es decepción, decepción de mi misma y de cometer los mismos errores una y otra vez, admito que cada vez los errores son menos graves, pero, ¿por qué aprendo tan lento?
Si ya lo he vivido tantas veces, ¿qué me hizo creer que esta vez podría evadir la cruda moral? O mejor dicho, ¿por qué siempre olvido la cruda moral?

A veces me siento estúpida, estúpida por olvidar como me siento después de ese breve momento de éxtasis al hacer algo "incorrecto", pero, ¿sirve de algo lamentarme? No, sólo puedo aceptar mi error, vivir mi sufrimiento y esforzarme por no olvidar que lo que quiero en esos momentos no es lo correcto, que la satisfacción momentánea no vale la pena para arriesgar todo lo que me ha costado construir
¿por qué soy tan autodestructiva?
¿por qué me esfuerzo en sabotearme?

No tengo idea, a veces pienso en ello y le encuentra mil razones probables, pero ninguna me convence ¿falta de autoestima? ¿La soledad de niña? ¿el abuso infantil? ¿la violencia en el hogar? ¿el maltrato en el noviazgo? 
O quizás es todo, quizás todo contribuyó a llenar el vaso, hasta llegar a esa época oscura de adicciones de la que me ha costado tanto salir.
Sea la razón que sea, ya no quiero ser esa persona y aunque cada vez aparece menos, sigue latente, como un virus incubando que en cualquier momento puede presentar síntomas.

Mi mente me hace malas jugadas, pero al final, tras el pequeño o gran error cometido, regresa el sentido de mi vida, es como si estuviese en un examen de la vista y tras cada lente que prueban fuese recuperando la visión clara, y de pronto me encuentro acá, me encuentro conmigo misma, con lo que fui, lo que soy y lo que quiero ser, me miro al espejo arrepentida, lloro lo necesario, pero el daño, siempre deja una herida, una más a la lista.

Sin embargo, algo dentro de esa armadura rasgada me dice que continúe, con paso firme, sin mirar atrás, algo dentro me dice que soy y merezco más, que si sigo caminando, dejaré de tropezar con la misma piedra, que en algún momento cuando la persona que fui se presente ante mi le diré que ya no soy la misma, que me hizo fuerte y que la perdono por todo porque todo sirvió para llegar hasta donde estoy.

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