Escrito el 28 de septiembre del 2020
Hasta hace unos meses vivía una vida plena y feliz, pero ahora me pregunto, ¿realmente era así? Recuerdo que andaba de un lugar a otro, ocupada con la escuela, con mis materiales, llevando a Hector a sus actividades, futbol, tae kwon do, el gym, cursos y más curso, fiestas en lugares ruidosos, reuniones con la familia de Manuel; y cuando todo se detuvo, algo extraño pasó. Fue como si todo lo de mi alrededor comenzara a verse lejano, como si me viera a mi misma desde otro lugar, me vi caminando de un lugar a otro, pero en círculos, sin estar consciente del rumbo, sin estar segura de quien soy, simplemente viviendo, sin grandes pasiones, sin grandes aspiraciones, y de pronto me pregunté: ¿Quíen soy? ¿Qué me pasó? Comencé a sentirme insatisfecha, insatisfecha de quien era, de lo que queria, de lo que estaba haciendo, de mi relacion de pareja y de mis relaciones familiares.
Pausar la vida cotidiana hizo que comenzara a redescubrirme, comencé a retomar pasatiempos como la lectura, la escritura, la filosofía y la música. Me di cuenta, que había dejado a un lado todo aquello que amaba y me apasionaba, la nostalgia fue inevitable, pero el amor hacia mis viejas pasiones comenzó a renacer, incluso descubrí otras y terminé aceptando que aún tenía mucho que aprender de mí.
Aunado a mi redescubrimiento personal llegó la crisis, ir por la vida con tantas ocupaciones, había puesto un parche a mis vacios emocionales,y después de unos meses, el parche quedó destrozado. Todo aquello que me tenía guardado comencé a escapar de nuevo, intenté retener mi caos interno y decirme que solo era un mal momento, que yo era feliz y que todo estaría bien cuando la contingencia acabará, me repetía una y otra vez que debía mantenerme tranquila, pero día tras día me sentía más ansiosa, dejé de hacer ejercicio, dormía menos y amanecía desanimada. Aún tenía y tengo mucho que trabajar con mi pasado, tengo heridas que no han sanado, que me siguen calando y apagando, hay voces crueles que aún escucho al despertar, al mirarme al espejo o al acostarme a dormir. Y aunque es indudable lo mucho que he crecido como ser humano, también se lo mucho que puedo llegar a ser, lo mucho que debo aprender a amarme.
Estas ganas de amarme, me hicieron reprocharme haber dejado de hacer cosas que amaba: ¿por qué dejé de leer, de escribir, de ver series o de escuchar música? ¿por qué dejé a un lado mis pasiones? ¿qué me hizo creer que lo mejor era invertir mi tiempo en otras cosas? Pero ninguna pregunta tenía respuesta, solo habían más preguntas. No puedo decir que fuese infeliz, simplemente había encontrado mi zona de confort, el trabajo y los quehaceres de una madre, de una hija, de una persona adulta, me enfoqué en hacer lo que "debía" y no tanto en lo que "quería", y la verdad es que siempre he querido mucho, dentro de mí vive un espiritu inagotable, que tiene ganas de aprovechar y disfrutar hasta el ultimo minuto, tengo un alma incansable dispuesta a redescubrise una y una otra vez, que sabe que la vida es más que el ciclo del cual nos ha vuelto esclavos el capitalismo, es más que trabajar, generar dinero y gastar en placebos.
Hay una niña curiosa en mi interor que me exige que siga buscando el porqué de todo, una joven que me implora que no deje de disfrutar cada irrepetible momento, una adulta que conoce la importancia de la perseverancia y una anciana que mira la belleza de lo que la rodea y de aquello que es intangible.
Quiero vivir la vida plenamente, amando cada cosa que hago, disfrutando cada aspecto de ello, equivocandome, cayendome y renaciendo cada día con los nuevos rayos del sol.
¿Cómo lograre eso? Se que no hay una respuesta ni un metodo, pero también estoy consciente de que lo que tengo que hacer es amarme, con mis sentimentalismos y con mis crisis. Debo amarme en mis días oscuros cuando las suturas vuelvan a sangrar porque aquello que me duele también es parte de mí, parte de mi historia y sin importar lo duro que haya sido, debo sentirme orgullosa de que esta luz que siento en mi interior, no se rindió y aún implora poder iluminar a los demás.
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