06 de octubre del 2020
Un primer día siempre es extraño,
las emociones están a flor de piel. Sensaciones agradables y desagradables
pueden surgir en tu primer día en la escuela, en tu primera cita o en tu primer
día de trabajo, pero tu primer día sin alguien es definitiva doloroso.
Hoy fue mi primer día sin ti, sin
tus buenos días, sin tus stickers graciosos, sin tu menú diario de comida, mi
día fue como una montaña rusa, entre emociones confusas, llantos y risas.
La mañana fue dura, despertar y
ver pasar los minutos sin tus mensajes, ver la lluvia y el clima que la
tormenta ha traído hasta acá, sentí que mi corazón latía con pesadez y tengo
que admitirlo, te extrañé, y con las pocas ganas, me levanté de la cama, no
puedo dejarme vencer si sé que hice lo correcto.
Me preparé el desayuno, pero no
como lo hacía cada mañana, pensé que sería bueno consentirme, preparé un buen
desayuno, uno saludable y por supuesto incluí un café, disfruté cada bocado en
compañía de mi hijo, lo miré y agradecí tener tanto. Pensé en mis pendientes
del día y que afortunadamente tenía varias cosas en las que mantener ocupada.
Era ya el mediodía y el tiempo
transcurría sin nada en especial y nuevamente, te lloré, pensé en guardarme el
llanto para más tarde y me di cuenta que no quería seguir cometiendo los mismos
errores, “las emociones son para sentirlas y pasarlas”. Salí a mirar el jardín
por un rato, las plantas húmedas por la lluvia, el viento helado y yo estaba
sentada allá, con lágrimas en los ojos y me sentí tan sola. Pensaba que sí te
amé y que en algún momento nos perdimos, quizás debimos pasar más tiempo a
solas juntos, quizás debimos comunicarnos mejor, sea lo que fuera se que ya no
hay solución, solo quedan aprendizajes y buenos recuerdos.
Sin darme cuenta las horas fueron
pasando y al llegar la tarde pensé: “tener un buen amigo ayuda mucho”. Lloré y
reí al recordar que un final también trae consigo un nuevo comienzo, que para
llenar algo primero debes vaciarlo, que dejar ir también es amor. Escuché los
pensamientos de Bucay y dejé que la voz de Cerati me consolara, las canciones
que siempre escucho me parecieron tener un significado más profundo, los
momentos con la gente de mi alrededor me parecieron más significativos y mis
pasatiempos para el aburrimiento me parecieron fuertes aliados.
La noche llegó y buscándome entre
mis vacíos encontré fragmentos de quien soy, y sin quererlo también encontré a
Dios, encontré amor, encontré a una niña perdida que busca su dirección y que
por primera vez tomó una buena decisión, hoy me acuesto sabiendo que mañana será
un día mejor.
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