martes, 23 de mayo de 2023

20 de octubre del 2020

 

La observé muy quieta sobre la arena,

estaba descalza esperando el amanecer,

sus ojos reflejaban aquel brillo perdido hace años

que poco a poco comenzaba a volver.

 

La seguí y caminaba entre la blanca espuma,

se veía muy solitaria en el basto mar,

pero al mirar su rostro de cerca noté su sonrisa

y supe que ella sabía que aún tenía mucho que dar.

 

Aquella mañana el sol salía despacio

y ella se sentó tranquila a observar,

sintió los rayos tocando su cuerpo,

y se dispuso muy firme a nunca dejar de luchar.

 

Decidió adentrarse a las olas,

miró su reflejo y vulnerabilidad,

se encontró tan hermosa y apasionada,

que entre lágrimas prometió no volverse a olvidar.

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