martes, 23 de mayo de 2023

Arrepentimiento

 Diciembre 2020

No noté cuanto te amaba, hasta que te perdí.

Íbamos tan seguros caminando de la mano que nunca me detuve a preguntarme : a dónde voy? 

Íbamos tan rápido andando a través de los días que no me tomaba el tiempo de preguntarme: esto es lo que quiero yo?

Y entre la seguridad y la velocidad fui avanzando sin tener certeza del futuro y poco a poco la ansiedad, las dudas y el temor de mí se apoderaron.

Tuve que detener todo en seco, y la gente a mi alrededor solo se quedó murmurando, pero necesitaba detenerme, necesitaba tomar otro camino, necesitaba soltar y poder andar sin rumbo.

Cuando me encontré libre, sin rumbo, sin prisas y sin nada seguro, pensé: ¿a dónde voy? ¿Qué es lo que quiero?

Curiosamente, mientras más sola estaba, más libre me sentí, y menos te necesite, y mientras menos sentía necesitarte, más te extrañé.

‌Curiosamente, conforme más ignoraba los comentarios, los consejo y las opiniones de quienes me rodean, fui sacándote de mi mente y mientras menos me me encontraba pensándote más quise hablar yo de tí.

Curiosamente, cuando deje de mirarte tan bueno, recto y centrado, mientras más defectos encontré en nosotros, mayor fue mi deseo por intentarlo de nuevo.

Que ironía fue notar, que mientras más te apartaba, más firme era mi deseo secreto de quererte encontrar, mientras menos sentía que te necesitaba, mayor era mi deseo por a tu lado estar.

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