Escrito en noviembre del 2020
No sé en qué momento dejé de ser
dueña de mi propia vida, pero si pienso en el pasado, creo que jamás me ha pertenecido, he vivido entregando a una u otra
persona las llaves de mis decisiones y de mis emociones y no puedo evitar
preguntarme ¿por qué? ¿para qué? ¿qué he ganado? ¿acaso he ganado algo?
Creo
que lo que he intentado es protegerme, del rechazo, de las malas miradas, del
que dirán, de la soledad que inevitablemente ha continuado en mi interior,
entonces, ¿por qué seguirlas entregando? ¿por qué seguir con el temor de tomar
las riendas de mi vida?
He entregado ese poder, que únicamente me debió
pertenecer, se lo entregué a aquellos amores que quise que
me amaran, sin darme cuenta que nunca podrían amarme sanamente porque no era
dueña de mi misma, y cansada de entregarme a los amores, me entregué a las
amistades, para que me aceptaran, para sentir que pertenezco a un lugar, para
que me quisieran, porque en mi interior no podía evitar pensar que si no tenían
ese poder sobre mí, me rechazarían, dejarían de quererme y nuevamente estaría
sola, pero que sabia es la vida que, al llegar al punto en el que tengo todo
aquello que pudiese soñar, me muestra que sigo sintiéndome sola, y que esas
llaves que he repartido durante mi vida, no han servido de nada, porque sigo
igual de sola, porque no me he mostrado realmente, porque no he sido capaz de
tomar mis decisiones, porque no he podido darle prioridad a lo que
verdaderamente quiero.
Entonces, ¿qué quiero? ¿qué busco? La respuesta es
sencilla y a la vez compleja, quiero ser feliz, sentirme plena, tomar mis
propias decisiones, hacer lo que realmente amo, decir que no cuando se que es
algo que me hará daño, quiero poder alejarme de las personas que me han
lastimado, poder perdonarlos, perdonarme, dejar de sentirme sola, compartir,
amar, ayudar y aunque el proceso sea largo o complicado, estoy dispuesta a
recuperar cada una de las llaves que he entregado, estoy dispuesta a emprender
ese viaje, en donde podré finalmente encontrarme a mi misma.
No hay comentarios:
Publicar un comentario