Siempre me dijeron que no era correcto, pero me gusta andar descalza, me gusta la desnudez de mis pies y sentir el sendero por el cual andan mis pasos.
Me gusta andar descalza porque me doy cuenta de que la vida es real, porque siento mis pasos firmes y mi ligereza al caminar.Me gusta andar descalza porque siento que pertenezco a mi hogar, reconozco su loza fría, su relieve y su cada marca que forman parte de su peculiaridad.
Me gusta andar descalza porque puedo sentir lo fresco y suave del césped que me recuerda que soy parte de este maravilloso e indescriptible mundo.
Me gusta andar descalza y caminar sobre la calidez de la tierra y sentir el polvo, porque me reconforta saber que cuando mi vida este marchita, al igual que las flores, volveré a ser parte de él.
Me gusta andar descalza y sentir el movimiento del mar, porque la vida no es estática y siempre podemos decidir cambiar.
Me gusta andar descalza y toparme de vez en cuando con alguna piedra porque ese instantáneo y agudo dolor siempre termina enseñándome algo más.
Y si el día es gris y mis pies están cansados de andar, unos minutos descalza nunca están de más, mecer los pies, sentir brisa y me siento lista para emprender mi viaje, para continuar.
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