Escrito en Julio del 2017
Aguas cristalinas, frescas y energizantes,
mares azules, fuertes e imponentes,
arena blanca, cálida y suave,
palmeras gigantescas, erguidas y vibrantes,
¿cómo no sentir que los problemas son insignificantes?
El sonido del río que sigue su cauce,
la magia que esconde el cenote dentro de sus fauces,
los peces nadando en un estanque,
y el color del cielo cuando el día cae,
¿cómo no sentir que la vida lo vale por esos instantes?
La luciernaga que ilumina la noche,
la abeja que pasea al polen de flor en flor,
la oruga que se tranforma bajo el sol,
la catarina que se detiene su vuelo para acompañarte,
¿cómo no sentir que lo ínfimo también es importante?
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