jueves, 8 de octubre de 2020

Educación y felicidad

 Escrito en octubre del 2019

¿Cual es la finalidad de la educación?

La educación debe ser más que transmitir conocimientos y siempre he creído que el papel del docente va mucho más allá. Educar es ser un ejemplo de vida, debemos enseñar conforme a los valores si queremos cambiar en algo este mundo, especialmente debido a los tiempo que vivimos, donde la gente cada vez es menos empática, compasiva y generosa.

Creo que una educación sin valores nos vuelve robots y tristemente en actualidad muchos países centran su educación en formar personas que trabajen para el sistema, esto significa que los preparan para ser mejores únicamente en el ámbito laboral, pero el aspecto personal, ¿dónde queda?

La verdadera meta de la educación debe ser la felicidad, formar personas que se sientan bien consigo mismas y así poder aportar positivamente a la sociedad, porque cuando alguien es feliz, da lo mejor de sí y esto influye en quienes los rodean.

Si enseñáramos para la felicidad veríamos gente satisfecha con su vida, con su trabajo con su familia y con las decisiones que ha tomado. Si enseñáramos para la felicidad veríamos gente ayudándose, seres humanos más empáticos, generosos, tolerantes y amables.

Pero, ¿cómo enseñar para la felicidad? Creo que primero debemos ser felices nosotros para poder transmitirlo. Pienso que, Aristóteles tenía razón al decir que la finalidad de la vida debe ser la búsqueda de la felicidad, porque sin ella, ¿qué somos? ¿que influencia tendremos en quiénes nos rodean? Amigos, familia, compañeros de trabajo y en nuestro caso, alumnos.

Nacemos, crecemos y nos morimos muchas veces con ideas erróneas acerca de la felicidad y aunque diariamente suceden cosas que nos brindan un rayo de ésta, muchas veces lo pasamos por alto, quizá por el trabajo, las deudas, el ir y venir diario o tal vez porque creemos que la felicidad esta en alguien o algo más, sin darnos cuenta que la vivimos cada día. 

Existen ideas erróneas de lo que "necesitamos" para ser feliz, pero no es algo extrínseco que consista en bienes materiales, estatus social o éxito laboral, sino que es algo intrínseco, la felicidad está en las cosas sencillas y dentro de nosotros mismos.

La felicidad no es una vida sin problemas, si no la capacidad de afrontar los problemas que se presenten, se encuentra en nuestra actitud ante la vida.

En algún lugar escuche, que existen dos tipos de felicidad, la relativa y la absoluta. La felicidad relativa es aquella que está fuera de nuestras manos; la familia, amigos, alcanzar nuestras metas, tristemente, la felicidad no es duradera.

Sin embargo, la felicidad absoluta es algo que debemos construir interiormente, que por el hecho de estar vivos sea suficiente para ser feliz, donde lo externo no influya. Entonces pienso, ¿qué felicidad quiero queremos tener? ¿qué felicidad queremos transmitir? ¿la relativa o la absoluta? Creo que todos estamos en búsqueda de la felicidad absoluta, incluso sin darnos cuenta, pero, ¿cómo alcanzarla?

Para ser felices debemos compararnos con nosotros mismos, mejorar cada día, ayudarnos mutuamente, apreciar los pequeños momentos, debemos saber que no nacemos felices o infelices, si no que lo aprendemos, la dicha es algo que se construye y que la felicidad entera no existe, son momentos fugaces y diferentes para todos, por eso está en cada quien construir la suya.

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